Lo primero que me llamó la atención nada más aterrizar en Hong Kong (香港), aparte de la amalgama de luces que se dibujaba desde el avión, es que se volvían a ver kanjis por doquier en los carteles, que ya entre tanto alfabeto tailandés y camboyano empezaba yo a echarlos de menos! Aunque weno, eso no quiere decir que supiera leer lo que ponía en los letreros, ya que no todos los que se utilizan en China se utilizan en Japón, y también algunos cambian ligeramente, tanto en la grafía como en el significado. Y weno, ya me cuesta sudor y lágrimas leer en japonés como para leer en cantonés... Aterrizamos, recogimos las maletas, estampamos visado, cambiamos dinero, y fuimos de cabeza al Burger King. Efectivamente, comida sana donde la haya. Pero es que estábamos famélicos, así que había que dejar los sibaritismos a un lado, debíamos sacrificarnos y comernos una de esas hamburguesas que están deliciosas, pero que deben ser muy malas [entonar a lo Doctor Maligno] para la salud, tanto física como mental.
El lugar resultó ser bastante decepcionante, por varias razones, aunque visto lo que nos gastamos, tampoco nos extrañó demasiado. Básicamente se trataba de un piso del que habían sacado cinco o seis habitaciones, todas ellas pequeñitas, el espacio justo para meter una litera ancha, más menos medio metro entre el borde de la cama y la pared, y un lavabo donde podías ducharte a la vez que estabas sentado en la taza (...la manguera de la ducha era un poco más larga que mi brazo). El recibidor y el salón eran la misma cosa. Había un pequeño sofá justo enfrente de la tele, y en perpendicular, una silla se encajaba bajo la mesa del ordenador. Un perro de raza escarbachocho escondido en su madriguera y una lavadora en la que se podía leer no usar bajo pena de multa completaban lo peculiar de la escena.
La tipa que nos atendió, camiseta blanca casi transparente del uso, pantalones cortos de tela de andar por casa, delgada, blanquísima de piel (tanto que las varices que lucía parecían tatuajes), era más rancia que un litro de leche abierto macerando un mes al sol en una terraza cualquiera. Nos atendió de una forma muy seca, no es de extrañar, ya que la interrumpimos en medio de una película de serie Z que debía ser interesante de la hostia. Como pudimos comprobar los otros dos días, ése era su estado habitual, merendándose el ordenador con la mirada, teniendo sexo casual con la pantalla, o haciendo ras que te tras e imaginándose al otro lado cual protagonista de dichas series cutroides. Sólo intenté comunicarme con ella una vez, y fue para decirle que el wifi no funcionaba. Casi me come. Yo le enseñaba el papel en el que me había escrito la contraseña y le decía que no funcionaba, y ella me miraba con cara de¿por qué me molestas? pareces tonto, te perdonaré la vida por esta vez, y me enseñaba otro papelito sobre una vitrina en la que estaba la contraseña, ahí está, ahí está, y se enfrascaba de nuevo en la tele. Analizando el papel, pude descubrir por qué no funcionaba la contraseña... La sutil diferencia entre una F y un 7 con rabito...
Después de habernos instalado, ducha correspondiente, nos fuimos a dar una vuelta por los alrededores del barrio de Kowloon. Hong Kong es una metrópoli al fin y al cabo, rascacielos, tiendas, conbinis, consumismo, trabajo, gentío, anuncios, negocios... En la calle te venden todo lo vendible y por vender. Los puestos de comida callejera abundan, lo que hace que las aceras se impregnen de un olor a fritura, cerdo, queso rancio, caramelo, y un sinfín de aromas remezclados entre sí, imposibles de identificar individualmente. Coches, autobuses y gentes de colores se pierden entre semáforos, pasos de cebra, molestas obras y estaciones de metro. Al día siguiente habíamos quedado con el hongkonés abstemio, amigo del zebiriano, no teníamos nada planeado, pero ya improvisaríamos. Después de cenar algo rápido en un conbini, nos volvimos a nuestro amado hostal a dormir la mona, que entre tanto trajín ya teníamos cansancio acumulado.
PERO BUENO!!!!! MADRE MÍA!!!! QUE SUPER AVENTURAS!!!!! Cuando te veremos por aquí?? He estado muy ausente pero he vuelto por vacaciones...
ResponderSuprimirCuando tienes estos viajes taaaan intensos necesitas mucho tiempo para asentar todos los recuerdos, pero al escribirlo y poner fotos no te olvidarás de ningún detalle, y las experiencias que parezcan más complicadas serán las mejores! ;) un besazo desde la cibelina!!
Felicitaciones por la nueva interfaz del blog realmente quedó barbara ;) , las opciones de los nuevos diseños se ven bastante interesantes.
ResponderSuprimirY comenzando por el tema principal Hong Kong por lo que vi en las fotos fué tal como lo había imaginado UNA JUNGLA DE CEMENTO!! o como bien dices una "Jungla Urbana" . Lamento mucho por la atención brindada del hotel, son de esas personas que de tan cansadas de estar por atender que necesitan también ser atendidas (en todo sentido).
El viaje fué bastante largo y sin lugar a duda creo que en esos 15 días han vivido lo que cualquiera de nosotros viviríamos en casi una vida entera jaja ya estoy viejo, me alegro mucho que gasten dinero a matar saliendo por todos lados ya que estos viajes son los recuerdos que más quedan grabados en la retina de nuestro corazón.
Un saludo enorme hasta pronto!!!
Como siempre un placer volver a leer tus entradas.
ResponderSuprimirUn abrazo
Pd: Me gusta el cambio de estilo del blog
mariane: Juas juas, pues volveré ya en septiembre, ya he visto que has retomado el blog por vacaciones jeje. Ya, una forma de no olvidar los detalles es pararse a ver las fotos y escribir lo que se te pasa por la cabeza. Pero qué te voy a contar...! Un besazo desde la otra parte del mundo!
ResponderSuprimir馬丁: Muchas gracias! Si te digo la verdad, no me acababa de decidir por el cambio, quería ponerle un fondo propio, pero como me tengo que pegar con el html, pues al final decidí utilizar la nueva opción de Blogger jeje. Y sí, Hong Kong es una jungla de cemento! Y la tía del hotel era muy rancia, yo creo que sí necesitaba ser atendida... Tú todavía eres joven, así que no me digas que estás mu mayor pa darte algún viaje así! Lo que pasa es que luego a uno se le queda la cuenta bancaria tiritando (lo digo por experiencia!!!).
Fortuna y Gloria: Muchas gracias! Aunque a veces me gustaría ser algo más constante escribiendo...! Lo del cambio del estilo es algo que me ha traído de cabeza, pero weno, al final me tuve que decidir por algo.
Un abrazo a todos y gracias por comentar!!!