Últimamente, entre que espero a que me contesten de sitios y demás, se me acaba acumulando el tiempo libre. Es lo malo de estar pillado por las pelotas, que todavía no me puedo poner a echar curriculums como un loco…
He nadado desde que tengo memoria. Pero desde que entré por primera vez en la universidad, hará ya ocho años (waaaaaaahhhhhh!!!! terror y pavooooooorrrrrr!!!!!!!), la cosa ha ido in decrescendo… Hace cuatro o cinco años que no me meto en una piscina sólo para nadar un largo tras otro. Así que el otro día me compré un bono de diez baños en una piscina municipal de Getafe, que resulta que voy y me entero de que te vale para todas las piscinas municipales, y tomé la ardua decisión de que esta vez iba a usar las diez entradas sí o sí (la última vez me compré un bono de veinte y acabé usando sólo cuatro, y porque un día fuimos tres a la piscina…).
Me ha gustado nadar desde que tengo memoria. Vale que antes podía aguantar tranquilamente tres mil metros en la misma sesión (ya, comparado con alguien que se dedica profesionalmente a ello no es ná…), pero ahora que necesito desoxidarme, y después de tanto tiempo, me conformo con nadar mis mil metros por sesión, que por algo habrá que empezar, ¿no?. Como a crol no me siento cómodo [yo como siempre llevando la contraria al común de los mortales, además, siempre me acabo comiendo las corcheras], pues para no cansarme demasiado voy alternando crol-braza-espalda en tandas sucesivas. Es gracioso que cuando era joven siempre me mandaban competir a mariposa […], y alguna vez se me ha pasado por la cabeza hacerme un par de largos (…la mariposa cansa de cojones…), pero como las calles de nado libre son de doble sentido, pues se acaba convirtiendo en algo inviable a no ser que vayas atropellando a todos los que vienen de frente.
Nadar me produce sensaciones parecidas a subir al Fuji. Es meter la cabeza debajo del agua y escuchar el puto silencio, sólo violado cuando alguien se lanza como una morsa que acabara de sufrir una indigestión por ingesta masiva de geranios. Es notar cómo el agua enfría mis orejas recalentadas. Es no poder ver el final de la calle desde el poyete, incluso con las gafas guarras que te venden a la entrada del complejo acuático.
Es estar a solas con mis pensamientos. A solas con mi respiración. Y disfrutar de ese momento.
¡Bienvenido al club de la natación en los ratos libres!
ResponderSuprimirYa verás cómo te alegras de retomar este sano vicio que es nadar y abstraerte de todo lo demás durante el tiempo que tardas en recorrer los metros que tienes planeados.
Enhorabuena por la decisión. No te arrepentirás (y seguro que te vendrá muy bien para tu próximo destino jejeje).
Ejem ejem, aunque Jaime te de la bienvenida al club de la natación, debería ser yo quien lo hiciera, ya que este señorito lleva meses sin ir a nadar...en cuanto yo voy tres veces por semana (aunque normalmente se convierten en dos porque los viernes prefiero quedar con los amigos).
ResponderSuprimirTe entiendo perfectamente en lo que dices en la entrada. Mis días de pisci son sagrados, porque es mi momento, no pienso en nada, sólo en nadar, los problemas se van y sólo me preocupo de disfrutar. Cuando no voy realmente lo echo de menos...
Además ahora que me cambian de nivel, es como un nuevo reto para mi.
Disfruta de la pisci todo lo que puedas. Y a ver si animas a Jaime a que utilice el bono que ha gastado a medias, jeje.
Un biquiño mi "polas" (siempre desde el corazón).
Lucía.
Pues yo tanto corriendo como nadando me canso enseguida, aún así siempre que voy a la playa o la piscina me cuesta salir del agua.
ResponderSuprimirBesos.
Jaime: Bienvenido de nuevo diría yo jeje! Que ya me vale haber estado tanto tiempo sin nadar! Por ahora estoy encantado, y me viene muy bien, al menos para un mínimo mantenimiento físico.
ResponderSuprimirLucía: Pues sí, a pesar de todo el barullo que puede haber en una piscina, como bien dices es mi momento para nadar y disfrutar, y olvidarse un poco de todos los problemas. Ta verás como te mueves como pez en el agua (nunca mejor dicho) en tu nuevo nivel! Y lo del bono, esta vez lo gastaré entero, sólo por amor propio.
Christian: A mi también me cuesta salir del agua cuando me meto en una piscina o en el mar, pero weno, lo de cansarse es mu relativo, yo a los veinte minutos de empezar es cuando más cansado estoy, pero a partir de un cierto momento, ya pueden caer los largos que sean que va todo sobre ruedas.
Un abrazo a todos y gracias por comentaaaaarrrrr!!!!
Me haces ver cuan oxidado estoy, un poco de libertad de este barullo me vendría bien.
ResponderSuprimirExtraño los días de playa y las sesiones en la alberca.
niño de menta: sí, el estar oxidado fue una de las razones para ponerme de nuevo a nadar... :-) Y no me hables de la playa, que cada vez que me meto en el agua es muy complicado sacarme!
ResponderSuprimirUn abrazo y gracias por comentar!