Llueve sobre tu alma encadenada.
Tu aliento roza mis cejas,
mis párpados chapotean en tu almohada.
Gnomos enanos vinieron,
se merendaron todos tus miedos.
Llueve sobre tu alma, de sonrisa hipotecada.
Curiosas chiribitas en los ojos,
labios secos de una noche imaginada de retozos.
Duendes malvados vinieron,
reían, malabares hicieron con tus desvelos.
Llueve sobre mi alma escondida, de caricias despreciada.
Llueve, llueve…
Y no escampa…
me ha gustado, en especial "Llueve sobre tu alma, de sonrisa hipotecada." me da gusto leerte.
ResponderSuprimirniño de menta: en primer lugar bienvenido al blog, niño de menta. Me alegra mucho que te haya gustado, me halagas. Es una imagen bastante triste, básicamente la de alguien acorazado por sí mismo. Pero que a ojos de los demás parece totalmente libre.
ResponderSuprimirUn abrazo, y muchas gracias por comentar!