Toboganes de sonrisas,
de dientes, de algarabía.
Resbalan por tus mejillas mis sordas palabras abrazadas a tus días.
Columpios en tus orejas,
tus cabellos, mi agonía.
El secreto de mis juegos, tu aliento animal sobre mi melancolía.
Se marchó el circo, se consumió el sonido, ahora quiero estar solo…
y masturbarme en la penumbra recordando aquellas noches de locos…
mientras maldigo, impotente, por beber de este elixir de sueños rotos.
:(
ResponderSuprimircomo decirte, como contarte... como poder consolarte
Qué tristeza, los circos.
ResponderSuprimirsin embargo según la RAE: como un susurro, una mirada... un abrazo silencioso.
ResponderSuprimirBellaluna: ...y qué circo, las tristezas.
Un saludo, y gracias por comentar!