jueves, 7 de abril de 2011

Otra vez...

…que se me satura el cerebro en menos de una semana…
Últimamente pienso demasiado y no llego a ninguna conclusión. Quiero tomar decisiones, pero no a lo loco. Todavía no tengo claro qué quiero hacer con mi vida, y ya soy un poco mayor para andarme con mamarrachadas. No necesito metas. Necesito no pensar. No pensar por un momento y hacer las cosas con toda la mediocridad de la que sea capaz, sin tener en cuenta las consecuencias. Total, ya me salen mediocres de todas formas así que ¿para qué invertir en algo inevitable? ¿por qué intentar hacer las cosas bien si basta con hacerlas?
No pensar, que no sirve para nada. Aunque básicamente se me paga para que piense. Pero cuanto más pienso más dudas tengo. Y esto se vuelve un bucle que no acaba. Me estoy volviendo un procrastinado. Y no me gusta. Parafraseando a mi amigo el polaco borde, es como masturbarse, puede que sea placentero, pero al final sólo estás follando contigo mismo.
Necesito no tener vida durante una temporada. Esto será fácil porque no tengo dinero, salvo el justo. Apartarme del mundo, uno, dos, tres meses. Más si hace falta. Incluso de las personas a las que quiero. No contestar mails ni conectarme a internet. No hablar con nadie salvo lo estrictamente profesional o académico. No tener interferencias. Volverme un huraño. Pasar las noches de los findes en los tugurios más sórdidos, en las cloacas de Auckland, cosa de relajar las tensiones de la semana. Comer – beber – follar – dormir. Mentir. Mentir como un bellaco. Tratar a la gente como si no fueran personas. Reírme de las payasadas que oigo, aunque no tengan ni puta gracia. Pensar mal de todo el mundo. Ser la definición de un hijoputa sin remordimientos. Creo que la vida me iría mejor. Por lo menos dejaría de pensar tanto.
No me gustan las revisiones bibliográficas. Estoy harto de tener que empezar siempre desde cero, con el tiempo acabaré siendo todo un especialista. Creo que eso suma puntos en un currículum. Abarco demasiado. Con el problema añadido de que me gusta acabar lo que empiezo. Y claro, todo se alarga y se alarga. Y a veces se alarga demasiado…
Llevo toda mi vida pensando y necesito un descanso, reponer fuerzas para volver a pensar con claridad. Que me digan lo que tengo que hacer y ya está. Volver a casa y que me abraces. Dormir compactados en una cama de noventa que ya no existe. Echar un polvo en la terraza para deleite y delicia de vecinos y vecinas mirones. De esos que se santiguan moviendo la cabeza de un lado a otro y mordiéndose el labio inferior. Pero siguen sin apartar sus ojos de nuestros cuerpos. La envidia les corroe. Nosotros nos corremos. Y que el despertador suene a las siete de la mañana.
Iré ahorrando para abrir una panadería, aunque sólo sea para que podamos follar en el cuarto de la harina.
Buenas noches,
Cooper

1 formas de ver las cosas:

  1. Que llegues a casa con un par de copas de más, y abrazarte. Que tu sonrisa
    provoque la mía, y la mía, la tuya. Dormir sin moverme ni un sólo milímetro
    para que duermas más cómodo, a pesar de estar apretujados en esa cama de 90
    que ya no existe. Que las mañanas se nos hagan efímeras porque el tiempo se
    esfume cuando estoy a tu lado. Irnos a desayunar, aunque sean la cuatro de
    la tarde. Largarme contigo sin importar cuándo ni adónde, sólo que sea
    contigo.

    Puta vida. Puto Orange.

    Te echo de menos. Te quiero.

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