viernes, 6 de mayo de 2011

Distractions

Nunca he sido lo suficientemente valiente para desligarme del todo de la música. Ni lo suficientemente cobarde para no hacerlo. Mi acordeón me sigue a todos los sitios. Aunque luego pasen largas temporadas sin dirigirle la palabra. Puedo prostituirme a varios niveles. Para ahorrarme dolores de cabeza decidí no hacerlo a nivel musical. Puede que sólo sea una distracción que crea mi cerebro para no tener que tomar decisiones importantes. Procrastinación. 


Música como esta hace que casi pueda sentir tu piel bajo mis dedos, tus ojos posándose suavemente sobre los míos. Tus labios susurrando indecentes orgasmos en mi oído. Me da por imaginar que somos parte de una película basada en algún libro de Murakami, perdidos en la inmensidad de Tokyo. Me da miedo admitir que tu callada compañía le da sentido a mi vida monótonamente vulgar. Me dan escalofríos tus recuerdos porque son capaces de desarmarme, de hacerme sentir totalmente vulnerable, una marioneta en tus manos. De desnudarme ante mi mismo. Y ni siquiera necesitas estar físicamente presente.
Me gustaría abrazarte y que bailáramos esta estúpida melodía.
No quiero que se termine esta noche. 

2 formas de ver las cosas:

  1. Creo que la música forma parte de la propia persona, y es indivisible.
    En el caso de algunas personas es inherente a ellos, creo que es tu caso.
    Por favor no la abandones del todo.

    ResponderSuprimir
  2. Hame: Muchas gracias por tus palabras. La verdad, creo que aunque quisiera no podría deshacerme de ella... Pero cuando la dejo de lado durante tanto tiempo me da la impresión de que no podré recobrarla nunca... :-S

    Un beso grande y gracias por comentar!

    ResponderSuprimir