No soy muy dado a tratar de política en este blog, y la única vez que lo he hecho, de refilón en una entrada más larga, aproveché para poner a los políticos a caldo. No es que me dé completamente igual lo que se cuece en el país, siempre intento estar al día de lo que pasa, aunque para eso sea imprescindible leerse varios periódicos e incluso artículos del BOE; pero admito que la impotencia de poder cambiar las cosas siempre había podido conmigo. Supongo que es la sensación de alguien que predica en el desierto. Hablaba con mis amigos, y aunque nuestros puntos de vista difirieran, siempre coincidíamos en lo básico. Era necesario un cambio. Las acampadas de Sol han supuesto una pequeña luz en medio de la penumbra. Por el simple y llano motivo de que, por primera vez en mucho tiempo, se ha conseguido dar voz a lo que muchos pensábamos. Una de las formas más crueles de destruir moralmente a las personas es hacerlas invisibles (de lo que no se habla, no existe y no hay mayor desprecio que no hacer aprecio), y en España somos, desgraciadamente, especialistas en ello. Eso explica que mucha gente se asuste cuando se grita tan alto. Por primera vez en mi vida me dolió mucho estar tan lejos, porque sentí que mi sitio estaba allí en Sol, uniendo mi voz a las demás. Ha sido una de las pocas ocasiones en que me he sentido orgulloso de ser español.
A ver cómo hilvano esta entrada, porque se me vienen tantas ideas a la cabeza, recopiladas tanto antes como después de las elecciones, que no doy pie con bola para ponerlas en orden, y estoy evitando por todos los medios escribir en caliente (las entradas así escritas molan más, pero las tonterías que se dicen también son mayores jaaaaarrrr). Además, durante este último mes han corrido ríos de tinta sobre estos temas, así que la mayoría de las cosas sonarán repetidas. Admito desde el principio que no tengo el suficiente conocimiento de muchos temas para debatir en detalle los puntos que se irán desgranando. Es muy fácil opinar cuando no se está en el meollo del asunto, aunque a veces siempre viene bien que alguien abra la ventana desde fuera para que el aire viciado se reemplace por aire fresco.
…empecemos por el miedo…
Como siempre que se acercan las elecciones, todos juegan con el miedo. Los rojos juegan con el miedo de que vuelvan los fachas. Los fachas juegan con el miedo de que vuelvan los rojos. Y la gente, que es humana, tiene miedo. El pez gordo tiene miedo de no poder saciar su infinita codicia, el empresario honrado tiene miedo de que el presupuesto se le descontrole cuando ve todo lo que le debe al banco, incluso sufre por sus empleados. Los emigrantes tienen miedo de que sus hijos tengan que pasar por lo que ellos pasaron en su país de origen, y aguantarán todas las perrerías que hagan falta, cobrarán una mierda, barrerán los soportales donde los demás mean o tendrán jornadas continuas de dieciocho horas. Los curritos con familias que alimentar tienen miedo de que los despidan, y lidiarán sin cobrar con las horas extras que se les impongan y las reducciones de salario; es tremendamente fácil sustituirlos por jovenzuelos más baratos y sin cargas familiares, sin la imperiosa necesidad de un puesto de trabajo fijo. Los políticos tienen miedo de perder las elecciones, y paradójicamente, le tienen miedo a hacer política. El que defrauda cien euros a Hacienda tiene miedo de que le pillen, el que se corrompe por millones de euros tiene miedo de quedarse corto. Quizá los únicos que no tengan miedo en todo esto son los que parten el bacalao en los bancos y grandes empresas. Porque son los que tienen agarrados por las pelotas a todo el mundo, y saben que tienen poder suficiente para provocar un efecto dominó y dejar en la ruina a países enteros. Si todavía sólo nos trataran como putas, la cosa podría ser hasta más o menos digerible. Pero es que encima de putas, nos toca poner la cama y limpiar las corridas de sus orgías especuladoras. No estoy en contra de los empresarios, si se quieren enriquecer de forma honesta, trabajando duro y progresando, que lo hagan, no todos valemos para montar y dirigir una empresa. Pero que no nos roben ni nos traten como mierda una vez que se han hecho con el poder. En fin, es lamentable hasta qué punto una panda de buitres es capaz de pervertir un sistema.
Si hay algo a lo que la gentuza que nos controla debiera tenerle miedo y pavor, es a que el rebaño se organice. Yo si fuera ellos me alegraría comprobar que me atacan con ideas, pero lo que más me escandalizaría sería descubrir un signo inequívoco de que algo no va lo bien que debería ir, como cuando te dicen que tienes un catarro y luego te diagnostican un cáncer de garganta. Pero parece que para muchos aferrarse al poder y a los procedimientos caducos es lo que más apremia, debe ser algo como el anillo de Gollum, mi tesooooorooooo… Lo jodido es que además parece contagioso. Pero ya se sabe, a todos nos gusta sentirnos importantes, y qué mejor que relacionarse con alguien que ostenta el poder para sentirse realizado…
Soy de una generación que nació ya superada la transición, además, en mi caso, nací en un país extranjero que se parece bien poco a España. Parece que todo me queda lejos, ¿verdad? Pero por muy trillado que esté el tema y lo estereotipada que pueda resultar la siguiente afirmación, sinceramente creo que cuarenta años de dictadura se sirven para modelar el pensamiento colectivo de varias generaciones. Ese poso turbio que nos acompaña de más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer. Al fin y al cabo, el miedo traducido en inseguridad. La impredecibilidad es una herramienta excelente para condicionar el alma humana, como el pan para hoy y el hambre para mañana. Y para combatirla, se busca con toda desesperanza la seguridad, aunque eso signifique rebajarse a niveles en los que la dignidad humana se confunde con el barro. Tragas, comes. Y esperas pacientemente hasta el día en que tengas que dejar de tragar. No tragas, no comes. Simple. A ver cuánto aguantas sin comer. No pongo en duda la seguridad y la estabilidad como parámetros preciosos para una gran mayoría de la población, simplemente tengo la impresión de que esa seguridad no es la que nuestros padres y abuelos imaginaron para nosotros, ni por la que lucharon. A día de hoy bien puedo afirmar que esa seguridad, al menos en mi caso, no existe. Ni siquiera tengo claro que consiga jubilarme.
Todos sudamos miedo, y hay gente especialista en gestionar maquiavélicamente ese miedo. El cambio es algo irremediable, así que en algún momento de nuestra vida habrá que perderle el miedo. Y parece que esta vez todas las trompetas suenan en esa dirección.
…sigamos con la política y los políticos…
Soy muy voluble a la hora de depositar mi voto. Hay temas en los que soy bastante sensible y por los que no paso, y estos pequeños detalles son los que han hecho que vaya negando mi voto a los diferentes partidos. Tras haberlos votado en algún momento, ya sé que no volveré a votar ni al PP, ni al PSOE, ni a IU. En cuanto a UPyD, me siguen pareciendo la vieja guardia con una careta renovada. Más de lo mismo. Me parece genial que hayan entrado con tanta fuerza en parlamentos y autonomías tras las últimas elecciones, eso dará un poco de vida al insípido panorama político. Pero no creo que llegue a votarles nunca. Como dije al principio, pequeños detalles. Definitivamente, mi voto retirado para esta panda de borregos. Y el voto útil, sólo para evitar que las ideologías extremas entren en el parlamento (da lo mismo derecha que izquierda, son la misma bazofia). En España tenemos lo que nos merecemos, así que luego no vale quejarse.
Nunca he faltado a una cita electoral, la primera vez ha sido ahora, que me encuentro a veinte mil kilómetros de casa y en una ciudad en la que ni siquiera hay representación española (la embajada está en Wellington). Hay que pedir los papeles con un mes de antelación, y se me pasó la fecha. Mea culpa, totalmente. Tal y como está el gallinero habría votado a Ciudadanos en Blanco. Sí, soy de los que piensa que votar en blanco es tirar tu voto a la basura, prefiero que se lo lleve un partido pequeño que se compromete a dejar un escaño vacío, por lo menos mi voto habría dificultado a los partidos formar mayorías. No me parecen sanas las mayorías absolutas, creo que son de lo más antidemocrático que hay [evitar pregunta fácil sobre el sistema italiano atomizado y la formación de gobierno en Bélgica], pero también entiendo que más antidemocrático sería yo si intentara legislar para evitar esta situación. Quiero pensar que el no estar en mayoría hace que los partidos se devanen los sesos para alcanzar acuerdos globales, así por lo menos parecería que trabajan por la ciudadanía y no sólo por los que les han votado. Pero los políticos convierten en un mundo algo tan simple como que todos tengan que ceder para lograr el bien común (me niego a creer que no existan medidas sobre las que no se pueda estar mínimamente de acuerdo). Un mayoría no implica diversidad de opiniones ni enriquecimiento de propuestas, con lo que, al fin y al cabo, para mí es algo análogo a una pena de muerte. Una vez que se toma la decisión y se ejecuta, por muy equivocada que esté, no hay marcha atrás y el daño ya es irreversible. No sé, debe ser nuestro malsano orgullo español que nos impide hacer cosas como admitir que nos hemos equivocado o que quizá la opinión de otros sea más acertada que la nuestra (el que diga lo contrario es un ejemplar de este tipo). A mí me parece que asumir nuestros errores nos humaniza, pero creo que muchos políticos dejaron de ser humanos hace tiempo. Es impresionante cómo puede pervertirse un sistema, realmente debe apestar a carne pútrida de zombi en la cloaca de la que hablaba Suárez.
Al final uno se acaba cansando de toda esta gentuza. Cansado de que no escuchen (ni a los que les votan!!) y que se crean que por el sólo hecho de haber salido elegidos tienen derecho a hacer lo que les dé la gana. ¡¡Somos personas, no sólo estadísticas (aunque admito que esto último simplifica mucho el manejo de problemas)!! Cansado de que, con la connivencia de todos los partidos de la asamblea, se perpetúe un sistema electoral y político totalmente opaco a los ciudadanos, supongo que no querrán que seamos conscientes de todo el dinero que se filtra a un lado y a otro (en otras palabras, de lo que nos roban). Cansado de estar gobernado por una pandilla de ineptos que en vez dar un golpe encima de la mesa se bajan los pantalones y hasta se untan el orto con vaselina. Dar un golpe puede traer consecuencias nefastas a corto plazo, y claro, como la gente cuando pide soluciones las pide YA (this is Spain, desgraciadamente, mentalidad largoplacista nula…), pues nadie se quiere arriesgar a perder unas elecciones tomando decisiones tan controvertidas. Cansado del pitorreo que hay en el Congreso, el Senado (¿…es realmente útil esta cámara…?) y las Administraciones central y autonómicas, que algunos parecen casas de putas. Absentismo, dejación de funciones, delitos de corrupción, enriquecimiento escandaloso, pensiones vitalicias, despilfarro en celebraciones. Señorías, si quieren llevar el tren de vida de algunos empresarios, háganse empresarios. No políticos. Va a sonar muy dura y simplista la analogía, pero los políticos son NUESTROS EMPLEADOS, no nuestros padres ni nuestros mentores, y menos nuestros jefes. Y les contratamos cada cuatro años para que gestionen de la forma más adecuada posible los recursos y las ideas DE TODOS, no para que se lo queden ni para que ayuden a amiguetes a enriquecerse a nuestra costa. Entiendo que la máxima aspiración en la vida de algunos sea convertirse en el amiguete para así poder repartirse algo del pastel y perpetuar este sistema de mierda, pero bueno, algún día se quedarán forever alone, al igual que la gente que se queja y no hace nada por remediarlo. Esto ya no tiene que ver con votar a un partido o a otro, tiene que ver con la simple integridad moral y personal que se le presupone a un cargo político, y que deberíamos exigir a cualquier persona que quiera ser nuestro representante, porque da la impresión de que de aquí a unos años se nos han despendolado. Sería divertido ver quiénes de los actuales políticos se seguirían dedicando a la política si las cosas cambiaran y no fuera tan fácil ser un chorizo…
Desgraciadamente, hasta que comprobé incrédulo los acontecimientos que se iban sucediendo en Sol y cómo se propagaban como una onda a otros lugares del país y del mundo (llegó tan lejos que hasta yo puedo sentirla, con la atenuación propia de viajar tantos kilómetros…), a día de hoy la única forma de participar en política era hacerte socio de un partido político. Siempre me acuerdo de la anécdota de dos amigas que estudiaron ciencias políticas, uno de los primeros días de empezar los cursos. El profesor pregunta a la clase ¿quiénes de aquí están afiliados a algún partido político?, levantan la mano como mucho tres personas, bien, pues vosotros tres a lo mejor llegaréis a ser políticos algún día. El resto seréis politólogos. Supongo que los que levantaron la mano estarían afiliados al PP o al PSOE, y sinceramente, no creo que los jóvenes que se afilian a estos partidos lo hagan con ánimos de cambiarlos desde dentro.
Lo que me da pena de todo lo que he despotricado es que seguramente todavía quedan políticos honestos militando en alguno de los grandes partidos y a los que les salpica toda esta mierda hedionda. Al igual que la mierda eclesiástica salpica a muchos que siguen creyendo en el mensaje de Jesús. Odio generalizar porque soy de los que se ve salpicado por mierda ajena (no en estos dos temas, y no de forma tan exagerada), pero estoy convencido de que los caminos grandes se construyen poco a poco, y que sumado al trabajo constante, cada granito de arena cuenta a la hora de tumbar por tierra los prejuicios que muchos llevamos a la espalda.
…un poco de Unión Europea en todo esto…
Hagamos memoria de los últimos acontecimientos. Dinamarca dinamitando Schengen, Alemania (que por su peso e importancia en la Unión debiera ser el país que más ejemplo diese) alarmando a la población por cuatro pepinos (¡sin pruebas!) y mirándose el culo de una forma alarmante, la ultraderecha arrasando en Finlandia, Grecia a dos días de convertirse en protectorado (entrar en el euro falsificando cuentas puede tener consecuencias muy graves…), Italia concediendo visados de forma descontrolada, Francia con un problema sin precedentes de identidad nacional, el Reino Unido a su puta bola (como siempre), Portugal e Irlanda rescatados, Bélgica (sede del parlamento europeo) sin gobierno desde hace un año. Y los países del este, los de la última ampliación, parece que son los que menos guerra dan (o de los que menos noticias se tienen). Y de España ya ni hablo. Vergonzoso. Quizá los únicos que se salvan [moralmente] en todo este sarao son los islandeses, que encima ni siquiera están en la Unión Europea. Los banqueros hunden el país à los banqueros van a la cárcel, como debería ser. Pero seamos realistas. Islandia tiene una población de 318452 habitantes (¡¡¡alabemos a la Wikipedia!!!), o lo que es lo mismo, menos que Getafe y Leganés juntas. En otras palabras, España tiene una población casi 150 veces más grande que Islandia… Para que se fragüe en España algo parecido se necesita o mucho tiempo o que todos vayamos a una, cosa que es bastante improbable… Pero weno, nunca hay que subestimar las ideas, tienen más poder de lo puede parecer en un principio…
El caso, Europa es un despropósito. Venga coño, con el panorama lo último que falta es que nos tiremos los platos a la cabeza, habríamos de ser muy imbéciles. Nos guste o no, vivimos en un mundo cada vez más globalizado en el que ningún país puede ser objetivamente autárquico sin sacrificar mínimamente el bienestar de sus ciudadanos, y con el peligro de terminar convirtiéndose en una dictadura. En Europa estamos condenados a entendernos, lo que para mí es una de las cosas de las que más orgulloso estoy del Viejo Continente (sí, soy totalmente europeísta, por si no quedaba claro, y aunque se pueda estar más o menos de acuerdo con las formas y el fondo, me quito el sombrero ante lo que se ha conseguido desde 1945). Yo siempre digo que los europeos no somos conscientes de todo lo que nos une hasta que salimos fuera de Europa, y estar en Nueva Zelanda sólo me ha servido para reafirmar esta sensación.
Sinceramente creo que estas circunstancias (crisis, bancarrotas, euroescepticismo sin precedentes, discrepancias internas que parecen no tener solución, desequilibrio de poder) son las que necesitan de altura de miras; vamos todos en el mismo barco, y el que no quiera verlo, peca de necio sideral. Tenemos que remar en la misma dirección, y sí, lo difícil va a ser elegir cuál es la dirección menos mala. A veces tengo la impresión de que todos los representantes europeos van a las grandes citas de Bruselas simplemente a salvarse el culo para quedar bien ante la opinión pública de sus respectivos países, desgranando como cazadores todos los acuerdos [traducidos a euros] que han conseguido salvar (es impresionante cómo se les llena la boca). Ignorantes. A comerse las migajas. Qué poca visión de futuro, hay que joderse.
Como ejemplo de lo que intento transmitir, las agencias de calificación. Me parece inmoral el poder que puede llegar a tener una empresa privada sobre el destino de todo un país, y más después del beneplácito que concedieron a las hipotecas basura en EEUU antes de la crisis crediticia. Parece una chorrada, pero aquí en la universidad de Auckland yo no puedo contratar un seguro que no esté avalado por una agencia de calificación, con notas altas se sobreentiende. Hace un tiempo leía que si prosperaban las denuncias que se habían depositado en los juzgados españoles contra este tipo de agencias lo más probable es que la prima de riesgo subiera. Encima con amenazas, y nada sutiles. ESTOS son problemas REALES que afectan al destino de millones de personas, y en los que España bien poco puede conseguir por ella misma salvo una sensación de cumplir con su deber moral. Aquí es donde la Unión en bloque debería dar un golpe encima de la mesa. Sin fisuras internas. Las agencias y los especuladores saben que a río revuelto, ganancia de pescadores, y mientras pesquen, pues eso que se llevan por delante. Y les da igual sembrar Europa de discordia si con ello consiguen sus objetivos. Y nosotros seguimos sin ver el bosque porque estamos empeñados en que no hay nada más detrás de los árboles. Europa, ¡despierta!
…se sazone un poco con la reforma de la ley electoral…
El sistema electoral español es una de las cosas que más me sulfura de todo, y más tras comprobar con impotencia cómo los grandes partidos se convierten en ladrones de votos, y además sin sonrojarse lo más mínimo. Últimamente se le da muchas vueltas a este tema (¡por fin! parecía que a nadie le importaba…), y sobre todo al hecho de que haya que modificar o no la Constitución para conseguir este objetivo. Esto último me toca mucho los cojones porque parece un tema tabú para muchas personas (sólo hay que ver cómo se les llena la boca al usar argumentos en contra…!). Vale que no es plan de ir reformando un documento de esta vital importancia cada dos años. Pero tampoco hay que tomarla como si fuera la Biblia y que el hecho de reformarla pueda inducir el Apocalipsis. Lo que salió de la transición fue loable en todos los aspectos y ajustado a la extraordinaria circunstancia histórica. Salimos de la dictadura y nos vendieron la moto de la democracia. Estupendo. Ha sido muy válido hasta hoy en día, lo que no significa que vaya a seguir siéndolo eternamente. Yo no hablaría de reformar la Constitución, sino de refinarla. Fue un brochazo gordo totalmente justificado y necesario, pero ya va siendo hora de dar pinceladas más finas. Yo creo que el sistema electoral es mejorable, y no creo que la Constitución deba ser una atadura si el objetivo último es conseguir una representatividad más proporcional en las instituciones.
Resumiendo, mi postura al respecto:
1. Adecuación de la circunscripción según el ámbito de la elección correspondiente [no discutible].
Circunscripción única para elecciones generales, autonómica para las autonómicas, y municipal para las municipales. Me parece bastante arcaico que se siga utilizando una circunscripción provincial para las elecciones generales y autonómicas, así que si alguien echa de menos en todo esto el nivel de representación provincial, pues para eso está el senado (sería interesante convertirlo en una cámara un poco más útil de lo que es aparte de para pagar sueldos a políticos).
No voy a entrar en cómo se decide el número de escaños que se asigna a cada circunscripción, pero debería responder a criterios meramente poblacionales. De esta forma no habría que establecer un mínimo de representantes por provincias.
2. Sustitución del límite mínimo de corte para obtener representación [no discutible].
No se fija un porcentaje concreto, sino que el corte viene dado por el número entero [redondeo a la baja] que se obtiene al dividir el número total de votos válidos entre los escaños correspondientes de la cámara. Lo partidos que superan el corte se habrán de repartir los escaños en proporción a su representación relativa.
3. Los votos en blanco se consideran votos válidos [discutible].
Es la única característica procedimental [no subjetiva] que podría diferenciar un voto en blanco de un voto nulo.
4. Listas abiertas [discutible].
Sería la monda. Pero en lo que respecta a la forma de repartir los escaños no supondría ningún problema. Como en este caso una persona = un escaño, pues bastaría con ordenar por número de votos obtenidos. El único problema vendría en caso de en empate en la repartición del último escaño.
5. Método matemático: algoritmo de optimización multivariable [totalmente discutible].
Hay mogollón de algoritmos bastante potentes en el mercado que son capaces de ajustar simultáneamente decenas de variables a una serie de datos experimentales. Como al fin y al cabo esto son matemáticas, siempre habrá un cierto error asociado al ajuste (en otras palabras, no es de locos pensar que un partido con el 48% de los votos se hiciera con una mayoría absoluta), pero la representación será más proporcional que con el actual sistema d’Hont. Estoy seguro de que los resultados pueden bailar diputado arriba diputado abajo, pero no sobrerrepresentaciones excesivas como se observan en algunas cámaras.
De las últimas elecciones, uno de los casos que me parece más sangrante es el de Castilla y León. Teniendo en cuenta los puntos que he expuesto anteriormente, la cámara autonómica debería estar formada por cinco partidos: PP, PSOE, IUCyL, UPyD y UPL, ya que el límite mínimo estaría fijado en 17019 votos, con lo que UPyD entraría en la cámara y el PCAL se quedaría fuera. Estos cinco partidos juntos representan al 91,23% de los votantes castellanoleoneses, con lo que deberían repartirse los escaños proporcionalmente. He vuelto a recalcular los porcentajes (sistema de andar por casa, que para lo del algoritmo de optimización todavía tengo que aprender a utilizar el programa que me descargué…), y el resultado sería éste (es muy grosero pero se acerca bastante a los porcentajes reales, el que tenga tiempo que lo calcule):
En otras palabras, el PPSOE se ha adueñado de ocho escaños que no le pertenecen, o lo que es lo mismo, está representando a uno de cada diez ciudadanos que han votado a IUCyL, UPL y UPyD. Son ladrones de votos. Pero les da igual. Y lo que es peor, parece importarles un pimiento mover un dedo para cambiar esta situación. Lo mismo sucede en la Comunidad Valenciana, donde el PPSOE se beneficia de 7 escaños de más (3 a favor del PP y 4 a favor del PSOE). En el resto de comunidades la tendencia sigue siendo la misma, esto es, los grandes partidos pierden votos a favor de otros más pequeños, y sorprendentemente, al igual que muchos partidos nuevos entran en las cámaras, hay partidos que salen de ellas (el caso de Baleares es llamativo, donde Gent por Formentera obtiene 1 escaño con 1900 votos y la Lliga Regionalista de les Illes Balears se queda fuera con 12313 votos). En cuanto a las mayorías, éstas no se verían alteradas en ninguna comunidad salvo en Cantabria, a no ser por la pérdida de votos de los partidos mayoritarios antes comentada.
…cosa de educación…
Brevemente y para rematar, me parece absolutamente reprobable la concepción partidista que se hace de la educación, sólo hay que ver el circo educativo que se monta cada vez que se cambia de gobierno. Si tuvieran un mínimo de decencia y de integridad, todos los partidos políticos representados se juntarían para intentar consensuar una jodida ley de educación que abarque todos los ciclos educativo: infantil, primaria, secundaria, bachiller, formación profesional, enseñanzas artísticas y deportivas, universidad. Aunque tarden diez años en ponerse de acuerdo, me la pela; es algo lo suficientemente serio como para dedicarle el tiempo que haga falta. Pero debe ser más fácil legislar para formar borregos o adoctrinar, así te aseguras de que nadie piense. Los primeros, porque se conformarán con ser fácilmente manejables, lleguen o no lleguen a fin de mes; los segundos, porque estarán tan cegados por lo que han mamado que demonizarán todo lo que no coincida con sus creencias. Ambos ejemplares se diferencian de la gente normal en que repiten como papagayos las consignas de los partidos, como si no tuvieran criterio propio. Y cuando les preguntas el porqué o te sales con algún argumento distinto (me encanta jugar al abogado del diablo…), no saben contestarte o se quedan bloqueados. Voto asegurado. Mis felicitaciones. Creo que hay que llegar al punto medio entre pensar y tomar decisiones. Ni calvo, ni con tres pelucas. Lo que es escandaloso es que en este país haya unos problemas de comprensión lectora tan grandes. Si ya lo decía Mamá Ladilla: ¡Lee, burro! ¡Lee, burro! Aunque no tenga dibujos. Ni resultados del fúrgol. Y no sirva para hacerse pajas.
…en fin, creo que ya he tocado demasiado temas, y cuanto más lo leo menos sentido encuentro a este post, así que dejaré de escribir… [creo que la política ya puede volver a ser desterrada durante un largo rato de esta mi humilde morada cibernética]…
Como colofón para cerrar esta fritura mental, un poco de música y literatura. Esta última, un fragmentillo de Los pazos de Ulloa, de Emilia Pardo Bazán, escrito en 1886. Da la impresión de que la alternancia política bipartidista es algo que llevamos en la sangre, sólo hay que sustituir a los protagonistas por el PP y el PSOE…
[…] Gobernaban a la sazón el país los dos formidables caciques, abogado el uno y secretario el otro del ayuntamiento de Cebre; esta villita y su región comarcana temblaban bajo el poder de entrambos. Antagonistas perpetuos, su lucha, como la de los dictadores romanos, no debía terminarse sino con la pérdida y muerte del uno. Escribir la crónica de sus hazañas, de sus venganzas, de sus manejos, fuera cuento de nunca acabar. Para que nadie piense que sus proezas eran cosa de risa, importa advertir que algunas de las cruces que encontraba el viajante por los senderos, algún techo carbonizado, algún hombre sepultado en presidio para toda su vida, podían dar razón de tan encarnizado antagonismo. Conviene saber que ninguno de los dos adversarios tenía ideas políticas, dándoseles un bledo de cuanto entonces se debatía en España; mas, por necesidad estratégica, representaba y encamaba cada cual una tendencia y un partido: Barbacana, moderado antes de la Revolución, se declaraba ahora carlista; Trampeta, unionista bajo O'Donnell, avanzaba hacia el último confín del liberalismo vencedor. Barbacana era más grave, más autoritario, más obstinado e implacable en la venganza personal, más certero en asestar el ávido e hipócrita, encubriendo mejor sus alevosas trazas para desmantecar al desventurado colono; era, además, hombre que prefería servirse de medios legales y manejar el código, diciendo que no hay tan seguro modo de acabar con un enemigo como empapelarlo; si no guarnecían tantas cruces los caminos por culpa de Barbacana, las cárceles hediondas del distrito antaño, y hogaño las murallas de Ceuta y Melilla, podían revelar hasta dónde se extendía su influencia. En cambio, Trampeta, si justificando su apodo no desdeñaba los enredos jurídicos, solía proceder con más precipitación y violencia que Barbacana, asegurando la retirada menos hábilmente; así es que su adversario le tuvo varias veces cogido entre puertas, y por punto no le aniquiló. Trampeta poseía, en desquite, gran fertilidad de ingenio, suma audacia, expedientes impensados con que salir de los más graves compromisos. Barbacana servía mejor para preparar desde su habitación una emboscada, hurtando el cuerpo después; Trampeta, para ejecutarla en persona y con fortuna. La comarca aborrecía a entrambos, pero Barbacana inspiraba más terror por su genio sombrío. En aquella ocasión, Trampeta, encargado de representar las ideas dominantes y oficiales, se creía seguro de la impunidad, aunque quemase a medio Cebre y apalease, encausase y embargase al otro medio. Barbacana, con la superioridad de su inteligencia, y aun de su instrucción, comprendía dos cosas: primera, que se había arrimado a pared más sólida, a gente que no desampara a sus amigos; segunda, que cuando se le antojase pasarse con armas y bagajes al campo opuesto, conseguiría siempre hundir a Trampeta. Ya había tirado sus líneas para el caso próximo de la elección de diputados.
Trampeta, con actividad vertiginosa, hacía la cama al candidato del gobierno. Muy a menudo iba a la capital de provincia, a conferenciar con el gobernador. En tales ocasiones, el secretario, calculando que hombre prevenido vale por dos, ni olvidaba las pistolas, ni omitía hacerse escoltar por sus seides más resueltos, pues no ignoraba que Barbacana tenía a sus órdenes mozos de pelo en pecho; verbigracia: el temible Tuerto de Castrodorna. Cada viaje era una viña para el bueno del secretario, y muy beneficioso para los suyos: poco a poco las hechuras de Barbacana iban cayendo, y estancos, alguacilatos, guardianía de la cárcel peones camineros, toda la plantilla oficial de Cebre, quedando a gusto de Trampeta. Sólo no pudo meterle el diente al juez, protegido en altas regiones por un pariente de la señora jueza, persona de viso. Obtuvo también que se hiciese la vista gorda en muchas cosas, que se cerrasen los ojos en otras, y que respecto a algunas sobreviniese ceguera total; y con esto y con las facultades latas de que se hallaba investido, declaró, puesta la mano en el pecho, que respondía de la elección de Cebre. Durante este periodo, Barbacana se hacía el muerto, limitándose a apoyar débilmente, como por compromiso, al candidato propuesto por la Junta carlista orensana, y recomendado por el arcipreste de Loiro y los curas más activos, como el de Boán, el de Naya, el de Ulloa. Bien se dejaba comprender que Barbacana no tenía fe en el éxito. El candidato era una excelente persona de Orense, instruido, consecuentísimo tradicionalista, pero sin arraigo en el país y con fama de poca malicia política. Sus mismos correligionarios no estaban a bien con él, por conceptuarle más hombre de bufete que de acción e intriga. […]

Un post digno del mejor politólogo del mundo...
ResponderSuprimir;-D
necorawoman: ...eeeehhhh... no sé si tomármelo como cumplido o como sarcasmo... :-P
ResponderSuprimirUn besote guapa, y muchas gracias por comentar! :)
Siempre como un cumplido! Sabes que los politólogos vemos las cosas desde la barrera y las analizamos.
ResponderSuprimirNo nos confundas con esos de los que hablas en tu entrada,jeje.
Un besazo!
Sinceramente creo que le has puesto mas empeño y te has volcado más, que una gran mayoría de españoles. Indiferencia, miedo... en fin, animo por esas tierras.
ResponderSuprimirun abrazo
necorawoman: jeje, muchísimas gracias, bombón! No os confundo, no, ojalá estuviérais vosotros en lugar de algunos de los que están en el poder...
ResponderSuprimirFortuna y Gloria: no sé si le habré puesto más empeño o no, simplemente es mi forma de ver el mundo. Hay gente demasiado avara (de dinero, de poder, de influencias) y por eso nos va como nos va. Simplemente creí que podía ayudar un poquito poniendo por escrito lo que pienso :) No servirá de mucho, pero es un granito de arena.
Besos y abrazos, y muchas gracias por comentar!