sábado, 22 de octubre de 2011

Historia de un voto

Lo malo de vivir en el extranjero es que para ir a votar tienes que hacer mil trámites y la madre, y dependiendo de si estás inscrito como residente o no residente, la parafernalia de papeleo a rellenar varía considerablemente. Sea el caso que sea, en algún momento tienes que pasarte por la embajada a darte de alta en el registro que corresponda, cosa de que comprueben que tu identidad coincide con la de tu DNI/pasaporte. Yo eso ya lo hice la última vez que estuve de estancia en Wellington.
Envié un mail a la embajada de España en Wellington para ver si había alguna otra forma de proceder pero nunca me contestaron. Hasta ahora siempre habían sido bastante diligentes, pero esta vez, simplemente pasaron. Y yo, tras releerme el texto varias veces sin encontrar el recoveco legal  que me permitiera hacer todos los trámites desde Auckland, no me quedó más remedio que planear un día para bajar a Wellington (también aproveché para ir al laboratorio, que no es cosa de perder un día entero haciendo el monga).
Voto = NZ$33 de autobús + NZ$63 de avión + NZ$16 de autobuses al aeropuerto = NZ$112 = 65 leuros. Votar me ha costado casi setenta pavazos.
Llamadme lo que os dé la gana. Insultadme, hacedme saber lo bobo e ignorante que soy malgastando el poco dinero que tengo. Va a ganar el PP por simple desgaste del PSOE, así que qué más da. Pastilla roja o pastilla azul, que en la farmacia no venden de más colores. La gente de a pie solemos vivir como bien podemos, que ya es mal, y arriesgarse por algo nuevo y fresco podría suponer vivir incluso peor. Sé que en este contexto mi voto no vale para nada. Que no va a cambiar absolutamente nada. Pero me da igual. Yendo a votar estoy cumpliendo con mi responsabilidad moral como ciudadano.
¿Que por qué? Porque no me apetece contribuir a renovar (sí, RENOVAR) en el poder al ejército de Gollums que tenemos por políticos. Porque se me ponen los pelos de punta cada vez que oigo removerse en las tinieblas a los de La Caverna, con su retahíla característica de estertores. Porque estoy hasta la polla de ver a tanto petulante que disfraza sus comparecencias de arrogancia para esconder su miserable mediocridad. Las ruedas de prensa, sin preguntas, obviamente. Que las preguntas incómodas son sensores de mediocridad infalibles.
Démosles apatía, que es lo que quieren. Es paradójico que algunos políticos estén aterrorizados por las urnas. Puede que ahí no quepan nuestros sueños ni nuestras esperanzas, pero por ahora es nuestra mejor arma para derrotarlos. Desde dentro, jugando con sus cartas, hablando su propio lenguaje. Pero siendo conscientes de que esas reglas del juego ya no sirven, y que urge cambiarlas para mover las velas en dirección a la democracia, que los vientos de ahora soplan hacia una plutocracia de lo más oscuro.
De todas formas, y como me decía una forera hará un tiempo, la culpa es nuestra, y tenemos los políticos que nos merecemos como sociedad. El caso de Hacienda es cristalino. Si nosotros intentamos ahorrarnos unos eurillos defraudando al fisco, no debería extrañarnos la cantidad de chorizos que hay metidos en política (no hablemos ya de bancos y corporaciones). Son nuestra viva imagen como país. Pero luego nos llevamos las manos a la cabeza, y encima, somos capaces de justificar barbaridades.
Hasta que los honestos no superen en número a los aspirantes a Sméagol, éste seguirá siendo un lugar de charanga y pandereta. Bueno, supongo que casi un siglo después mejor decir de Sálvame y Gran Hermano. Así que lo dicho, a los toros, al fútbol y a las revistas de corazón, que es lo realmente interesante.
Todavía tengo que esperar a que me lleguen los papeles del voto por correo a la dirección que les he dado de la universidad. Es lo que tiene estar de mudanza y no saber ni dónde vas a vivir la semana que viene.
Hoy seré setenta euros más pobre. Pero me siento bien.

5 formas de ver las cosas:

  1. Pues yo no sé que haré, porque ninguno de los dos me gusta: Mariano no tiene personalidad para llevar su propio partido y eso lo dice todo y Rubalcaba me parece un ZP 2.0 pero con la salvedad de que dudo que esta versión mejore nada.

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  2. Christian: Yo no voy a votar a ninguno de esos dos mamarrachos. Bastante tiempo han tenido para demostrar que ni saben gobernar ni saben hacer oposición. Que corra el aire, que ya es hora.

    Un abrazo fuerteeee!!!!

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  3. Cómo se nota de que el tiempo pasa, pero no para todo (y menos mal que es así!).

    Lo que tenemos es la versión política del "venga usted mañana". Pasen y vean... que no hay mañana, que lo único que hacemos es reinventar nuestro "glorioso" presente.

    Claro que con Alfonso XIII se destilaba más el mostacho que la barba... Pero Cánovas estaría como en casa con esta farándula.

    Abrazazo Cooper!

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  4. Ahora que lo mencionas... Jamas pensé en que como sociedad nos merecemos eso mismo, por lo del ahorrar monedas y el chorizo que le acompaña, mucho menos pensé en la responsabilidad moral del votante, quiza sea la única manera en que PEMEX no sea vendido los psicopatas del norte... Un abrazo...

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  5. GuiGui: Qué me vas a contar... Parece que a pesar de todos los avances conseguidos desde la democracia, los elegidos para gobernarnos tienen mentalidad de hace un siglo... Lo que hace que me recorra un escalofrío por la espalda es constatar que hemos sido nosotros como país los que los hemos votado...

    niño de menta: A mí me parece una responsabilidad ir a votar porque se está decidiendo el futuro mi país. Lo que me parece irresponsable es no ir a votar por vaguería o por dejadez, y luego tener la desfachatez de quejarse por todo lo que hacen desde el gobierno. Todos somos libres de quejarnos de lo que nos dé la gana, pero tengo a la mayoría de los quejicas atragantados, más que nada porque rajan demasiado y nunca proponen ninguna solución a nada. Ya se sabe, perro ladrador...

    Un abrazo a todos y gracias por comentar!

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