No hay nada más
aterrador que mirarse en un espejo y ver la cara de una persona que te falta.
Mis ojos marrones
se vuelven súbitamente verdes, mientras se me pone la piel de gallina
recordando el tacto de unos dedos, imaginando cómo trepan por mis vértebras,
aunque sea algo que puede que nunca haya vivido. Que media sonrisa asome por
detrás de mi oreja, y una frente marcada tras años de fruncir el ceño se
difumine perdida entre mis canas. Jugar al escondite entre el vaho tras salir
de la ducha, y notar un reflejo furtivo hurgando por los pliegues de mi toalla.
Y me dan ganas de
besar ese espejo, agarrarlo, llorarle incongruencias, insultarlo, descolgarlo
de la pared y hacerlo añicos contra el suelo. Y luego maldecirme y arrodillarme
a recoger los trocitos, pegarlos, y volver a besarlo, y volver a estrellarlo
contra el suelo. Y pegar de nuevo los cristales con paciencia de artesano. Y
seguir el contorno de mi cara alicatada con el dedo, a ver si tengo la suerte
de encontrarte entre mis mejillas partidas. E intentar besar tus labios, aunque
supiera que sólo son los míos, cada vez más llenos de tajos, más llenos de
noches. Y notar el tacto de tu piel en la carne despellejada de mis yemas,
directamente en contacto con el hueso.
Pero no. Sólo
encuentro un espejismo de lo que anhelo.
Y a estas alturas
no me quedan labios ni dedos ni rodillas. Y duele. Pero ya no duele.
Me desinflé de
remar en la penumbra.
Me dejaré llevar
por la corriente hasta arribar a alguna isla.
Y el fuego se
ocupará de la barca mientras me pongo fino a vodka bajo un cocotero.
Yo he destruido sucesivamente muchos espejos que eran el reflejo de la mirada que yo proyectaba en los demás. Los he roto pues nunca pude identificarme con lo que los otros veían en mí pero yo también era culpable porque tampoco me he mostrado totalmente como soy. Y en este proceso cual Sísifo me he destruído y recompuesto hasta el infinito que ya no sé quien soy, quien quiero ser para los demás o que quieren los demás que sea yo. También puse distancia por medio y queme mis naves pero las imágenes de mi pasado ya estaban grabadas en mi retina. De todos modos aunque todavía no sé quien soy ni tampoco los demás me coformo con seguir destruyendo las imágenes de quien no soy.
ResponderSuprimirEs precioso, tiene velocidad y se destiñen en tus palabras las emociones conforme vas leyendo.
ResponderSuprimirLa verdad, de lo mejor que te leí.
Gracias.
Warten: Yo sólo intento ser coherente conmigo mismo. Es muy duro sobreponerse a la distancia y darse cuenta de que la relación que tienes con alguien es tan sólo un espejismo de lo que te gustaría que fuera. Y de lo que podría ser.
ResponderSuprimirMaika: Vas a hacer que me ponga rojo, muchísimas gracias :) Ya ni me acuerdo de cómo me vino la idea, supongo que sería uno de esos momentos en los que estoy medio dormido medio despierto...
Un abrazo a todos y gracias por comentar!